1.
Confiar en los secadores de manos. Según un estudio
de la Universidad de Westminter, los secamanos públicos incrementan la
presencia de bacterias en un 42%, y los de aire caliente en un 254%. Si en el
restaurante, bar o discoteca donde estás tienen toallitas de papel, úsalas
antes que el secador.
2.
Acumular platos sucios en el fregadero. La pereza
suele ser la base de este descuido en muchas casas, pero seguro que si la gente
supiera que llenar el fregadero de platos puede llegar a acumular 500.000
bacterias por metro cuadrado, dejarían la cocina como nueva.
3.
Comer comida del suelo. ¿Cuántas veces se te ha caído
algo de comida en casa y te lo has acabado metiendo en la boca? Con soplar no
basta porque según un estudio de la Universidad Clemson, el 99% de las
bacterias se transmiten a la comida inmediatamente en cuanto toca el suelo, es
decir, que ya está contaminada. Ahora ya lo sabes.
4.
No lavarse los dientes. Los chicles o caramelos de
menta extra fuerte pueden disimular tu olor bucal, pero nunca acabarán con las
caries ni blanquearán tu dentadura. Así que cepilla tus dientes al menos dos
veces al día, primero al despertarte y después antes de dormir. Lo ideal sería
hacerlo después de cada comida, pero con hacerlo dos veces pasarás el examen
del dentista.
5.
Lavar la ropa en frío y tender dentro de casa. Según
explicó Charles Gerba, profesor de microbiología de la Universidad de Arizona,
a ABC News, “si pones una lavadora solo de ropa interior se liberarán 100
millones de bacterias E. coli en el agua, y estas pueden transmitirse a la
próxima colada”. Gerba asegura que para acabar con este tipo de bacterias solo
hay que lavar con agua caliente (más de 60 grados), y tender la ropa al sol.
Pero el error más grave es dejar una carga que ya ha terminado dentro de la
lavadora durante 24 horas.
6.
No cuidar bien los lentes de contacto. Si no
desinfectas adecuadamente las lentes de contacto, pueden llegar a provocarte
una infección de cornea. Para evitarlo, lávate siempre las manos antes de
manipularlas, utiliza el líquido limpiador (nunca agua corriente), y renuévalo
cada cierto tiempo como indican los oculistas.
7.
No lavarse las manos después de ir al baño.
Aunque también resulta bastante obvio es un hábito que muchas personas no
cumplen. No dejes de hacerlo después de usar el baño y así evitarás los
gérmenes y enfermedades graves como la tifoidea.
8.
No taparse la mano al estornudar o toser. Estamos en
época de resfriados, por lo que hay que intentar ser cívicos con los demás.
Cubre tu boca al estornudar, y date la vuelta si te encuentras frente a otras
personas para no pegarles tus gérmenes. Aplica la misma rutina al toser.
9.
No ducharse a diario. Resulta obvio, pero es uno de los
errores más comunes. Por ejemplo, según una encuesta de 2012, una de cada 29
personas de nacionalidad francesa solo se ducha una vez a la semana, lo que es
un gran error. Aunque no hayas hecho ejercicio, tu olor corporal puede resultar
ofensivo si no lo has puesto a remojo antes de salir de casa.
No bajar la tapa del
inodoro cuando tiras de la cadena. Dejar abierta la tapa del retrete es
otro descuido habitual que tenemos en cuenta en los baños públicos, pero en tu
casa no hay excusa. No te olvides nunca de bajarla cuando tires de la cadena porque
de no hacerlo, los gérmenes se repartirán por toda la habitación
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